A - dime una cosa, si tú lo que más odias en el mundo es bailar, ¿por qué cuando te lo pedía mamá nunca le decías que no?
R - porque lo único que me importaba era hacerla feliz, y a tu madre lo que más le gustaba era bailar.
A - papá...
R - dime
A - no nada que, ojalá fuera todo tan fácil como dejarse llevar y bailar,¿no?
R - tienes razón, a veces no es tan fácil como un baile pero hay que tirar hacia delante, porque el amor no se retira.
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