No me importaría entregar mi vida a esas personas que lo son. Sería como darles algo que les pertenece, sin pedir nada a cambio. Porque sí, aunque siempre pidamos “amor”, nos confundimos. En realidad queremos que alguien nos entienda, nos apoye cuando caigamos, alguien, alguien que nos diga: "no seas boba anda”, que nos mienta para hacernos sentir que nada es tan malo como parece, que nos dé un abrazo cuando la vida sólo nos da dolor…
No hay comentarios:
Publicar un comentario